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A Nombre: Rumbo Propio
NUESTRA FORMA DE PENSAR
Declaración de Principios, Fines y Valores
Parte I. DEFINICIONES, FINES Y OBJETIVOS GENERALES
Artículo 1. Lo que somos. Rumbo Propio es una asociación política regional zuliana y liberal. Somos personas que -zulianas o no por nacimiento o adopción- amamos profundamente a nuestra región, y nos identificamos con los principios de Gobierno limitado, mercados libres, e instituciones sociales separadas del Estado. Y que guiados por ambos sentimientos, acordamos constituir Rumbo Propio y suscribir esta Declaración.
Artículo 2. No estamos contra personas. En la política de nuestro país se ataca demasiado a las personas, pero se es en exceso indulgente con las ideas, incluyendo las malas, porque erróneamente se considera que todas las ideas son buenas.
Artículo 3. Debatimos sobre ideas. Sin embargo debe ser a la inversa: todas las personas son absolutamente respetables, pero no todas las ideas, que pueden ser verdaderas o falsas, y por consiguiente benéficas o perjudiciales. No es cierto lo que nos dice el relativismo; sí hay verdades objetivas, como hay errores y hay falsedades. Las ideas tienen frutos, y sus consecuencias objetivas muchas veces van más allá de las buenas intenciones de sus proponentes. Algunas ideas son peligrosas por sus resultados nocivos a corto, mediano o largo plazo. Por eso las ideas, y sobre todo las malas, deben ser juzgadas de manera severa y rigurosa -y cuanto más temprano mejor-, aunque con máximo respeto para sus adherentes y defensores.
Artículo 4. Los liberales no somos contrarios al Estado sino al estatismo. El Estado tiene fines indispensables a cumplir, pero específicos y limitados. Como monopolio legal de la fuerza pública, tiene que organizar ejércitos y cuerpos diplomáticos, y policiales, perseguir criminales y administrar justicia, contratar la construcción de carreteras y puentes y colectar impuestos; y todo en gran escala. Por eso tiende naturalmente a la uniformidad, a la jerarquía centralizada, al empleo de la fuerza, y al formalismo, a veces hasta la solemnidad. Estos rasgos convienen a sus fines propios, pero se tornan rémoras insoportables en funciones de otra clase: producir bienes y servicios económicos y financieros, obras de arte, o practicar la docencia, la medicina, el deporte o la investigación científica. Estas otras labores requieren creatividad, independencia, agilidad, y disposición para las innovaciones y el servicio; por eso son para la iniciativa privada, el espíritu de empresa y el mercado. Estatismo es sacar al Estado de su ámbito propio, creando toda clase de trastornos al inmiscuirse en funciones distintas a las suyas y descuidar las propias.
Artículo 5. Desafueros y abusos son connaturales al estatismo en todas sus formas. Muchas décadas consecutivas de estatismo llevamos en Venezuela, por causa del predominio de los intereses especiales, y de las ideas colectivistas. En el colectivismo el Estado encarna algún ser colectivo -gremio, pueblo, nación, clase, etnia o raza- cuya primacía se exalta por encima de la persona y la familia. Todos las variedades de estatismo se parecen: mercantilismo, laborismo, populismo, nacionalismo, socialismo, comunismo o nazismo; o la más reciente, “neoliberalismo”. Se traducen en hegemonía y control abusivo y rapaz de un Estado ilimitado - asociado a grupos o categorías de intereses especiales-, sobre los individuos, la economía y la sociedad, sacrificados en nombre del colectivo. Todas generan autoritarismo, totalitarismo y dependencia.
Artículo 6. No somos neoliberales. Hoy el socialismo se nos dice único remedio ante el fracaso del
neoliberalismo en los ‘90; como en su momento el neoliberalismo también se nos dijo el solo remedio para los
fracasos estatistas de los ’60 a los ’80.
a) Pero el “neo” liberalismo nada tiene de liberal; y debería llamarse neoestatismo. Porque es la continuación del estatismo por otros medios, supuestamente más modernos:
- Escandalosos incrementos en los gastos y recursos del Estado, y por consiguiente en los impuestos y el endeudamiento.
- Transformación de monopolios estatales en privados, sin perder su naturaleza de monopolios.
- Aumentos igualmente escandalosos en el género, número y extensión de las reglamentaciones estatistas - impropiamente llamadas leyes-, y en la consiguiente intromisión de las agencias reguladoras estatales en la vida económica y privada.
- Y como “novedosa” guía para el intervencionismo gubernamental, el criterio de promover exportaciones en lugar de sustituir importaciones; mas sin renunciar a las discriminaciones y privilegios a favor de los beneficiarios exclusivos.
b) Los liberales genuinos seguimos la vieja Escuela austriana, contra todo tipo de monopolio, enfatizando las
funciones del mercado y el rol del empresario. Y advirtiendo siempre contra todos los excesos, no sólo en la
emisión de dinero -al igual que los monetaristas-, sino también en el Gasto Fiscal, en la expansión del crédito,
en los impuestos y en la deuda pública. Y nos mantenemos pendientes de todos sus desarrollos, p. ej. la
Economía del lado de la Oferta, que insiste en la deflación, en la liberación de los factores y consiguiente “explosión productiva.”
Artículo 7. El estatismo nos trajo pésimos resultados. Estatismo tan duradero -cada versión más colectivista, radical y amenazante que la anterior- nos ha traído ...:
- descuido en las obras públicas, administración de justicia, orden y seguridad, protección de las fronteras, criminalidad desbordada y hacinamiento carcelario;
- inflación, desahorro, desinversión, decaimiento económico, desempleo y pobreza;
- ineficiencia generalizada;
- vicios políticos: corrupción, conflicto y pugnacidad extremos, personalismo, y tendencias antidemocráticas;
- desintegración familiar y pérdida de valores, con ruptura de los tejidos social y productivo;
- degradación y deterioro de la educación en todos sus niveles y ámbitos, e igualmente de la salud y la previsión social;
- centralismo -político y administrativo;
- y servilismo -lo opuesto a liberalismo-, que es la abyecta dependencia y sumisión a las autoridades.
Artículo 8. El estatismo nos reduce. El estatismo nos recorta los niveles generales de bienestar y libertades,
educación, integración familiar y moralidad, y hasta de racionalidad. En economía, la inflación nos rebaja el
poder de compra; y los altos tributos nos reducen el ingreso, la inversión y la riqueza. Una selva de
reglamentos especiales reduce la vigencia del los Códigos ordinarios de derecho privado, y reducen las
posibilidades de acción de los sectores privados. Además:
- La labor de los Gobiernos casi se reduce a programas asistencialistas, actividad por la cual sus titulares
pretenden ser y son principalmente evaluados. Es cierto que el estatismo ha empobrecido a la inmensa
mayoría de nuestro pueblo; pero la salida no es el asistencialismo estatal masivo, sino el sistema liberal o de
libre mercado. - Ausentes los partidos, los medios informativos, muy reducidos en número por el régimen de licencia estatal, reducen a su vez considerablemente la agenda política. La solución es siempre la misma, para partidos, medios, empresas, etc.: régimen de competencia libre y abierta.
- La actividad política se reduce a demandas por corrupción y otros procesos políticos, y el debate queda reducido a su denuncia y crítica. Pero ese y otros abusos -como los electorales-, son una consecuencia inevitable de la concentración de poder que entraña el estatismo.
- Y algo similar ocurre con el centralismo. Las máximas aspiraciones zulianas se han reducido a una ingenua exigencia por la descentralización del sistema, que es absolutamente impensable, utópica e imposible dentro del estatismo. Todo estatismo es centralizado, y el centralismo le es inherente. Por eso el auténtico remedio es cambiar el sistema: la desestatización.
Artículo 9. Proponemos la desestatización. No estamos contra el Gobierno nacional, ni contra el regional o los municipales, que mucho se parecen todos. Queremos atacar los males, no en sus consecuencias ni en sus síntomas, sino en su raíz: el estatismo. Por eso somos radicales, y porque buscamos la única solución completa y definitiva: el cambio por el sistema opuesto.
Artículo 10. El estatismo no es para el Zulia. Primero, porque no se aviene con la idiosincracia del zuliano, que por tradición es irreverente con cualquier despotismo. Y es amante de su libertad e independencia, de la iniciativa y la propiedad privadas, del bienestar y de la familia. Y del esfuerzo creador, así como del merecido y gozoso disfrute de los resultados productivos de su trabajo, riqueza e ingenio. Y también porque el Zulia tiene recursos humanos y naturales en abundancia, que merecen no ser irracionalmente dilapidados, sino empleados racionalmente en pro de su desarrollo económico y el bienestar de su gente.
Parte II. FINES Y OBJETIVOS ESPECÍFICOS PARA VENEZUELA Y EL ZULIA
Artículo 11. Nuestros fines. En esencia, esto es lo que queremos:
a) Erradicar la pobreza, la miseria y el desorden de Venezuela, comenzando por el Zulia. Por el único camino que lleva a esos fines: crear riqueza a través de la economía de libre mercado, también llamada capitalista, aunque con intenciones peyorativas.
b) Servir los zulianos a Venezuela y al mundo con nuestra producción y comercio.
c) Por ese camino -nuestro rumbo propio-, hacer del Zulia un emporio comercial y económico, un oasis político, y un semillero de ideas y creaciones filosóficas, científicas, intelectuales y artísticas.
d) En lo posible, servir de referencia y ejemplo a un país y un mundo que se encuentran ávidos de fórmulas aptas y modelos inspiradores, para resolver los tremendos problemas políticos, económicos, sociales y morales que plagan nuestro nuevo siglo XXI.
Artículo 12. Invocamos a Dios. Respetando a las personas de otras opiniones, los creyentes invocamos la
protección de Dios Nuestro Señor -fuente de toda razón y justicia-, sobre todos nosotros, y nuestras
intenciones, compromisos, empeños y labores.
Artículo 13. Queremos Gobiernos en sus funciones propias. Adherimos al principio de subsidiariedad del Estado, pero bien entendido:
a) Las personas en sociedad tienen a su disposición, prioritariamente, los medios espontáneos y no coactivos: el lenguaje, la costumbre, la familia, la empresa y el mercado. Y al Estado por vía de excepción, para fines en los cuales esos medios se demuestran no aptos o insuficientes. Y en el Estado, la precedencia en el servicio le cabe al Gobierno local o municipal, luego al regional, y en lo que estos no pueden actuar, interviene el central; esta es la base del municipalismo y el federalismo.
b) Conforme este concepto, las funciones propias y naturales de los Gobiernos son aquellas para las cuales cabe emplear la fuerza pública:
- Administración de la Justicia y aplicación de la fuerza policial, en orden a proteger las vidas, libertades y propiedades de los ciudadanos, y hacer respetar sus contratos.
- Obras Públicas a base de impuestos, principalmente caminos, puentes y vías de comunicaciones que permitan y faciliten los intercambios entre personas y empresas.
- Defensa nacional contra agresiones externas, y representación diplomática y consular para nuestra representación en el exterior.
Artículo 14. Alivio estatal a la pobreza con cupones. Hasta tanto seamos una sociedad de primera, y mientras
haya pobres, es aceptable el cumplimiento de una amplia pero selectiva ayuda asistencial a cargo de los
Gobiernos. Pero no con limosnas, ni mediante propiedad y gestión de institutos estatales de enseñanza,
atención médica y previsión.
a) Con las instituciones privadas que de ordinario prestan tales servicios. Y cupones para sus usuarios más pobres, reembolsables en dinero a las instituciones. Es decir, ayudando a tres categorías de pobres:
- educandos pobres, desde prescolar a la Universidad;
- pacientes y discapacitados pobres, incluyendo gastos de hospitalización, cirugía y maternidad, y medicinas y tratamientos;
- cotizantes y beneficiarios pobres de planes previsionales, incluyendo pensión por retiro, y seguro por desempleo temporal o incapacidad.
b) De esta forma cubriremos todas las contingencias sociales, con dignidad, y sin la odiosa discriminación
actual entre quienes pueden pagar servicios privados algo mejores, y quienes son condenados a servicios
estatales inoperantes, insuficientes y de la peor calidad.
Artículo 15. No más estatismo. Queremos erradicarlo, en sus tres manifestaciones típicas.
a) En lo político: Gobierno ilimitado, con demasiadas funciones diversas y heterogéneas, impropias de su
naturaleza, e incapaz de cumplirlas, pero con infinidad de poderes y enormes cantidades de recursos
supuestamente necesarios para hacerlo. Así somete nuestras libertades y nos esclaviza; toma nuestros
recursos y nos empobrece.
b) En lo económico: mercados cerrados a la competencia libre y abierta, plagados de propiedad colectiva, impuestos excesivos, reglamentaciones entrabantes, e injustos privilegios.
c) En lo cultural y legal: instituciones privadas dependientes del Estado.
Artículo 16. Preferimos el liberalismo. Queremos el sistema opuesto; respectivamente:
a) En lo político, Gobiernos limitados. Por tres clases de límites:
- en funciones;
- en poderes, prerrogativas y privilegios;
- en gastos, y por consiguiente en recursos.
b) En lo económico, mercados libres. Y por tanto altamente eficientes y productivos, y así remunerados sus
factores con ingresos sólidos, y por eso con amplia capacidad adquisitiva. Así pueden sostenerse empresas
rentables -manufactureras, agropecuarias, mineras, de comercio o de servicios-, y sin necesidad de subsidios.
c) En lo moral y jurídico, sólidas instituciones privadas separadas del Estado, y por consiguiente libres de la
politización y otras corruptelas. Son las familias, empresas, gremios, medios de comunicación, centros
docentes, clínicas, entes de previsión, iglesias y otras asociaciones voluntarias de todo género. Con y sin fines
de lucro. Sin dependencia tutelar y dominio políticos, pueden desarrollarse vigorosas y autónomas en una
economía próspera. Dependiendo exclusivamente de los precios pagados por sus clientes y usuarios, y de los
aportes de sus miembros, adherentes e interesados. De igual forma las asociaciones y partidos políticos, que
también son por naturaleza asociaciones privadas, cualidad que debe preservarse, eliminando el actual
régimen de control y fiscalización estatal.
Artículo 17. Queremos leyes verdaderas; no leyes malas. El estatismo se concreta y encarna en las leyes malas, que constituyen la negación de las verdaderas y justas leyes.
a) Rectamente entendidas, las leyes son normas generales para proteger los únicos derechos humanos individuales naturales: a la vida, libertad y propiedad. El Estado es precisamente instituido no para otros fines que para proteger estos derechos de la violencia y el fraude, los verdaderos crímenes; y los impuestos son establecidos sólo para financiar los servicios estrictamente públicos, encargados de asegurar su vigencia. Por eso los impuestos han de ser pocos, planos (uniformes), bajos y neutrales. Y como las leyes, iguales para todos.
b) Las leyes malas son las que atribuyen al Estado y Gobiernos otras funciones diferentes adicionales; más
poderes -coactivos y de conceder privilegios-; y más recursos. Su derogación o inaplicación es primera y
principal condición para una economía y sociedad libres.
Parte III. OBJETIVOS Y METAS INMEDIATAS
Artículo 18. Lo que Venezuela necesita de urgencia:
a) Una nueva Constitución, que consagre el nuevo sistema liberal de Gobierno; y leyes concordantes.
b) Y un partido político nacional que promueva, impulse y oriente el proceso de cambio para mejor, asumiendo su defensa y conservación una vez adoptado.
c) Prometemos trabajar desde ya para estos dos fines, con todo el ingenio, determinación y perseverancia que nos distingue a los zulianos.
Artículo 19. La transición a un Gobierno limitado. Tanto a nivel nacional como regional, la transición del estatismo al liberalismo exige dar los siguientes tres pasos o procesos:
a) Derogación o inaplicación de todas las leyes malas -intervencionistas, dirigistas y controlistas- a través de las cuales el estatismo se consagra, concreta e instrumentaliza. Este primer proceso se conoce como desreglamentación; y puede ser inmediato.
b) Capitalización de las personas a través de procesos de privatización no monopolistas, que pongan en manos de la gente los activos y recursos hoy impropiamente en manos de los Gobiernos. Este segundo proceso puede concretarse en un corto plazo.
c) Poner al Estado en su lugar, fuera de todas las funciones impropias que se arroga -impidiendo u obstaculizando su ejercicio por la sociedad-; y a cargo de sus funciones propias naturales, por cierto ahora muy descuidadas. Este tercer proceso puede tomar algún tiempo.
Artículo 20. Y el Zulia requiere un rumbo propio:
a) Una economía privada libre, robusta y pujante, creadora de riqueza, capital y empleo. Y de ingresos sólidos, capaces de proporcionar a toda la población zuliana un creciente nivel de bienestar, y también de generar ahorro suficiente como para realimentarse y multiplicarse mediante la inversión productiva.
b) Una sociedad de primera, de clase media en su mayoría, y con poder adquisitivo suficiente para pagar su educación, atención médica y previsión de buena calidad, sin requerir limosna estatal.
c) Para lograr estas metas, el Zulia no necesita separarse de Venezuela. Lo que precisa de urgencia es que su Consejo Legislativo recupere su facultad como tal, y que -previo referendum consultivo- decrete la inaplicación en el Zulia de todas las leyes malas, tanto reglamentaristas como tributarias.
d) En otras palabras, la inaplicación de las leyes que atentan contra la productividad y el bienestar de nuestra región. Que torpedean el funcionamiento de los mecanismos propios de una economía de libre mercado y precios, no dirigida por los mandatos de las burocracias, sino por la oferta y la demanda de bienes y servicios de consumo final y reproductivos. Y más en general: la inaplicación en la región de todas las leyes que nos impiden ser una sociedad de hombres y mujeres libres e independientes. En esencia, ese es nuestro Plan de Acción Razonado, en 10 artículos, que hemos titulado “Se acata pero no se cumple”.
e) A fin de motorizar ese Plan, el Zulia necesita de “Rumbo Propio”, esta asociación política liberal que
acordamos constituir en la región, con todas aquellas personas -sean o no zulianas nativas o adoptivas-,
identificadas con los Principios, Fines y Valores antes declarados, en letra y espíritu.
ANEXO
PLAN DE ACCIÓN RAZONADO: “SE ACATA PERO NO SE CUMPLE”